Congestión nasal persistente: cuándo preocuparse y cómo encontrar alivio
Alergias, irritantes, infecciones y hasta la anatomía nasal pueden causar un problema que afecta a millones. Expertos explican por qué ocurre y cómo tratarlo.
La congestión nasal constante es uno de los malestares más comunes y, a la vez, más frustrantes. Para muchos, no es solo un resfriado pasajero, sino un estado que se mantiene durante semanas: nariz obstruida, dolor facial, dificultad para respirar y el uso interminable de pañuelos.
Según el Dr. Mark Dykewicz, alergólogo e inmunólogo de la Facultad de Medicina de la Universidad de Saint Louis, la congestión crónica tiene múltiples causas posibles, lo que a menudo complica su tratamiento.
¿Por qué estoy congestionado todo el tiempo? Las causas más frecuentes
Los especialistas coinciden en que la congestión nasal puede ser desencadenada por factores ambientales, biológicos y estructurales.
1. Irritantes y alergias
Perfumes, humo de cigarrillo, polución, ácaros del polvo o la caspa de mascotas pueden inflamar los tejidos nasales.
Las alergias estacionales suelen generar picazón, lagrimeo y estornudos, pero las alergias ambientales también pueden afectar todo el año, señaló la Dra. Sarah Hochman, de la Facultad de Medicina Grossman de NYU.
2. Problemas anatómicos
Un tabique desviado, agrandamiento de cornetes o debilitamiento de las estructuras internas pueden obstruir uno o ambos conductos nasales, generando congestión persistente.
3. Infecciones respiratorias
Resfríos, gripe, Covid-19 o neumonía viral pueden causar inflamación.
Si la congestión dura más de dos semanas, especialmente tras un resfriado, podría tratarse de una infección de senos paranasales.
Signos de alerta:
- fiebre,
- dolor de oídos,
- dolor o presión en mejillas, frente o alrededor de los ojos, especialmente al inclinarse.

4. Cambios de temperatura y humedad
Las transiciones bruscas entre frío y calor también pueden desencadenar inflamación nasal.
5. Efectos secundarios de medicamentos
Algunos fármacos, como Viagra o ciertos inhibidores de la ECA usados para enfermedades cardíacas, producen congestión.
Cómo aliviar la congestión según los expertos
1. Limpieza nasal y soluciones salinas
El primer paso recomendado es simple: sonarse suavemente.
Los aerosoles de solución salina pueden usarse dos o tres veces al día para irrigar las fosas nasales.
2. Hidratación y vapor
Beber líquidos ayuda a diluir la mucosidad.
Una ducha caliente o vapor puede abrir temporalmente los conductos.
3. Medicamentos antihistamínicos
Si la causa es alérgica, los médicos podrían recomendar antihistamínicos como cetirizina o fexofenadina. Son generalmente seguros para uso prolongado, pero siempre se sugiere consulta médica.
4. Aerosoles nasales con esteroides
Fluticasona (Flonase), triamcinolona (Nasacort) o budesonida son seguros para uso continuo y reducen la inflamación.
5. Evitar la “congestión de rebote”
Los aerosoles con descongestionantes (como oximetazolina o fenilefrina) no deben usarse más de 3 a 5 días.
Su uso prolongado puede empeorar la congestión y generar dependencia.
6. Cuándo consultar a un especialista
Si la congestión afecta la vida diaria o se sospecha un problema estructural o sinusitis crónica, conviene acudir a un otorrinolaringólogo.
Si la congestión nasal dura más de dos semanas o viene acompañada de dolor facial, fiebre o presión intensa, se debe buscar atención médica.
Editorial METANOIA: Cuidar el cuerpo, un acto de mayordomía cristiana
En el ajetreo diario, es fácil normalizar síntomas que afectan nuestra respiración, descanso y calidad de vida. Sin embargo, como creyentes, recordamos que nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo (1 Corintios 6:19) y que cuidarlo es parte de nuestra mayordomía.
La congestión persistente puede parecer un detalle menor, pero ignorarla puede llevar a complicaciones evitables.
La fe no está reñida con la responsabilidad: orar, confiar y también atenderse.
En un mundo saturado de información contradictoria, escuchar a especialistas, reconocer los límites del cuerpo y buscar ayuda cuando es necesario es una forma de honrar la vida que Dios nos dio.
Porque la salud física también es un regalo —y administrarlo con sabiduría es parte de nuestra adoración cotidiana.
