La acutación de los denominados “lobos solitarios” que simpatizan con el Estado Islámico es un riesgo para España, según el secretario de Estado de Seguridad.

El secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez, considera al Estado Islámico la principal amenaza para España, considerando la participación española en la coalición internacional que combate contra el grupo yihadista en Irak y Siria.

Martínez llamó la atención sobre la gran velocidad de radicalización de individuos y de reclutamiento que ha conseguido este grupo terrorista. “En los primeros 6 meses de 2014, han aparecido cientos de perfiles radicales en Internet que contienen menciones a España, apoyan la proclamación del califato y muestran interés en viajar a Siria e Irak para luchar”, ha subrayado.
Por tanto, ha dicho que existe “una amenaza real de que individuos autorradicalizados se conviertan en lobos solitarios que atenten en sus países de origen”. En este sentido, “debemos ser capaces de cortar la cadena de radicalización que consigue que individuos se conviertan en terroristas en tan sólo unos meses y en esto trabaja tanto el Gobierno español como los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado”, ha añadido.
“Este fenómeno representa una amenaza real y de primer nivel en toda UE, si bien en España las cifras son algo menos preocupantes. Pero este fenómeno no sólo necesita una respuesta a nivel de Estado, sino que debe ampliarse a la comunidad de Inteligencia, compartiendo información común y recursos en Internet”, ha afirmado Martínez.

El secretario de Estado de Seguridad realizó estas declaraciones en el II Foro Elcano sobre Terrorismo Global, que se ha celebrado en la sede de Casa Árabe en Madrid y que ha contado con expertos nacionales e internacionales en materia de terrorismo yihadista.

En un estudio publicado por el asesor político y experto en seguridad internacional Lorenzo Vidino, se expone la situación internacional ante la amenaza del Estado Islámico. El estudio ha sido difundido en su totalidad por la organización Puertas Abiertas.

De acuerdo con Vidino, el Estado Islámico “fue subestimado, no sólo por los EE.UU sino también por Europa” lo que facilitó que los yihadistas consiguieran con cierta falicidad asentarse en el territorio que ahora dominan.

El análisis de Vidino, sin embargo, ataca al que considera un tópico común en los discursos y políticas occidentales. “Los gobiernos occidentales no son lo suficientemente conscientes de que no existe una clara distinción entre las organizaciones islamistas moderadas y las terroristas, ni una cosa tal como una clara distinción entre las principales organizaciones islámicas y y las islamistas”, mantiene Vidino.

Este analista considera que la visión de un islam moderado que se opone a este tipo de actuaciones violentas no presenta un panorama realista. “La disidencia [del islam no violento] es, sin duda, parte de la imagen, pero limitar el análisis de la unidad del islamismo a estos conceptos parece demasiado restringido y no tiene en cuenta un elemento esencial. De hecho, presupone frustraciones, y no refleja los motivos espirituales de muchos islamistas. Muchos de ellos podrían desear sinceramente servir al mundo mediante el establecimiento de un califato que traerá la paz y abundancia y más bendiciones cuando todos se inclinen ante Alá”.

Vidino explica cómo el Estado Islámico utiliza el fervor religioso para convencer a sus seguidores. “Que la paz y las bendiciones sean para el que es enviado con la espada, como misericordia para toda la creación”, decía el portavoz del ISIS en el discurso de proclamación del califato.
Vidino establece que en Europa “en los últimos veinte años el número de organizaciones religiosas islámicas ha aumentado significativamente, un desarrollo estimulado por varios factores. En el mundo musulmán, el declive del nacionalismo desde 1970 coincidió con el regreso a diversas formas de la piedad islámica. En Europa los inmigrantes musulmanes de segunda de tercera generación, que luchan por adaptarse a la vida en Occidente, también han llegado a ver el Islam como algo que les proporciona su identidad cultural”.

“En la lucha contra el Estado islámico y la preparación para hacer frente al regreso de yihadistas, así como en la prevención de futuros yihadistas, los gobiernos occidentales no deben buscar una “compensación moral” a las organizaciones que consideran no terroristas”. En cambio, Vidino considera que los gobiernos occidentales “deben centrarse en determinados conceptos clave que son comunes a todos los musulmanes: la sharia, la yihad y el kafir, y decirles claramente lo que aceptan y lo que no. Sólo entonces se podrá mantener un grado razonable de convivencia”, advierte.

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